'%3E%0A%3Cpath d='M118.3 1154.5H816.8' class='g1'/%3E%0A%3Cg clip-path='url(%23c0)' opacity='0.8'%3E%0A%3Cpath d='M120.4 58.1h6.9V0h-6.9V58.1Z' class='g0'/%3E%0A%3C/g%3E%0A%3C/g%3E%0A%3C/svg%3E)
714 Marchenko, Zolochevskyi, Kolomiiets, Kyrpenko, Salnikova
Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 16(2): 2026
La segunda dimensión analítica corresponde al autocontrol civilizatorio, concepto central
en la obra de Elias para comprender la internalización progresiva de normas corporales y códigos
de conducta. En el turismo deportivo, este proceso se manifiesta en la adopción voluntaria de
reglas de seguridad, etiqueta ambiental y respeto hacia las comunidades anfitrionas.
Cain (2023) sostiene que las cadenas de interdependencia ampliadas en el contexto deportivo
y turístico promueven la internalización de valores de sostenibilidad y responsabilidad social, espe-
cialmente en megaeventos deportivos En la práctica, esta dinámica revela cómo el deporte, al ser
practicado en contextos de movilidad turística, actúa como un dispositivo civilizatorio que regula
las pasiones individuales mediante instituciones, normativas y expectativas colectivas, consolidando
hábitos de contención que refuerzan tanto la identidad personal como la cohesión social.
El tercer eje temático identificado es la búsqueda de excitación, noción desarrollada por
Dunning (Dunning & Hughes, 2012) para explicar por qué los individuos contemporáneos
buscan experiencias intensas dentro de estructuras reguladas. Araújo et al. (2019) señalan que el
turismo deportivo activo atrae preferentemente a personas dispuestas a invertir recursos significa-
tivos en actividades que combinan riesgo controlado, desafío físico y placer sensorial.
Para los autores de este artículo, se trata de una tendencia que responde a la necesidad
moderna de compensar la rutinización y el exceso de autocontrol cotidiano mediante experien-
cias que reactivan emociones y fortalecen el sentido de autonomía. En este sentido, el turismo
deportivo ofrece un espacio liminal donde los participantes pueden experimentar transgresiones
simbólicas y corporales sin desestabilizar el orden social, reafirmando así el equilibrio entre ci-
vilización y búsqueda emocional característico de las sociedades contemporáneas de occidente
(Capdevielle, 2012).
La cuarta dimensión analítica refiere a la interdependencia relacional, aspecto clave de la
sociología figuracional que enfatiza las redes de actores y las tensiones dinámicas entre ellos (Elias
& Dunning, 1986). En el turismo deportivo, estas redes incluyen visitantes, comunidades re-
ceptoras, guías especializados, empresas turísticas y organismos reguladores, todos conectados en
configuraciones de poder asimétricas, pero mutuamente dependientes.
En este orden de ideas sociologicas, Green (1998), ilustra cómo los deportes en entornos
naturales generan interacciones multidimensionales entre participantes, comunidad y medio
ambiente, fortaleciendo vínculos afectivos y promoviendo culturas de cuidado territorial. En la
perspectiva figuracional, se puede entender entonces al turismo deportivo, no como un conjunto
de transacciones aisladas, sino como una trama de relaciones interdependientes donde las emo-
ciones, las expectativas y los intereses se co-construyen, revelando tanto colaboraciones como
conflictos inherentes a la modernidad turística, tal como argumentaron Elias y Dunning (1986),
en la obra: Quest for excitement : sport and leisure in the civilizing process.
Finalmente, la quinta dimensión corresponde a los significados socioculturales que emergen
de las prácticas del turismo deportivo, incluyendo narrativas de autenticidad, transformación
personal y cohesión comunitaria. En la trama de lo simbolico, Pérez-Flores & Muñoz-Sánchez
(2018), documentan cómo eventos deportivos celebrados en sitios patrimoniales generan lealtad
turística a través de la integración de identidad emocional, imagen del evento e imagen del des-
tino, siguiendo una lógica de “reconocimiento-emoción-comportamiento”.